En el año 2007 solicité el coto de trucha de Cangas del Narcea en el río Narcea. Me tocó elegir bastante tarde el coto y cuando lo hice la fecha más temprana que podía seleccionar era el mes de julio.
El río tenía poca cantidad de agua debido a lo avanzado del verano y a que el invierno y primavera anterior habían sido bastante pobres en lluvias. Sin embargo, también debido a esto, supongo, ninguna de los otros pescadores se presentaron ese día a pescar en el coto, lo que fue una gran ventaja para mi, puesto que iba yo sólo.
Ese día estaba en el río a las 6 de la mañana. En torno a las 6:30 más o menos, o incluso algo antes, empezó a amanecer. Ese momento, aprovechando la serena del amanecer, es cuando más me gusta echar unas varadas a cebo, siempre hay alguna trucha que todavía confiada después de la noche, se dedica a ‘pulular’ por todo el pozo en busca de comida.
La verdad es que todo apuntaba bien. Justo donde empieza el coto hay un pozo muy bueno, debajo del puente que cruza el río, detrás de la casa que parece que está construida sobre el mismo río. Puse como cebo coco de miel, empezaba a clarear el día, y aunque no se veía apenas nada todavía, sí lo suficiente como para conseguir echar el cebo dentro del río (jejejeje, es broma).
Todo empezó bien, nada más echar, primera picada. No conseguí enganchar la trucha porque posiblemente le tiré demasiado rápido, sin embargo estaba seguro que repetiría. Volví a echar en el mismo sitio aproximadamente y así fue, rápidamente sentí otra vez a una trucha comer, supongo que la misma aunque no lo sé seguro. La dejé un rato y cuando lo consideré oportuno le di el tirón. Esta vez sí conseguí enganchar la trucha. Con la suerte que era de medida. Ale, pal cesto.
No dudé en volver a echar otra vez a cebo en el mismo pozo, esta vez un poco más adelante. Al poco de echar sentí otra trucha comer. Repetí la operación anterior con la suerte de sacar la trucha y con la mayor suerte aún de ser de medida esta también. Ale, pal cesto de nuevo.
Como estaba emocionado y aun me quedaba pozo sin echar decidí tentar a la suerte. Para mi incredulidad nada más echar se volvió a repetir la misma historia. Sin embargo esta vez la trucha era considerablemente más grande, unos 26 cm. Cuando fui a tirar para sacarla vi que era grande, además era una de estas peleonas, así que no me arriesgué a perderla y la dejé que se diese una vuelta por el pozo para ir sacándola poco a poco a la superficie, donde empecé a asfixiarla. Cuando conseguí tenerla con la cabeza fuera, fui poco a poco sacándola a favor de la corriente hasta que la tuve en la orilla y la cogí con la sacadera. Pal cesto también.
Seguro que podría haber vuelto a echar en el pozo un poco más adelante si no fuese porque esta trucha estuvo dando voleos por el mismo y lo revolvió por completo, por lo que decidí no volver a echar.
Dado que se estaba dando bien la cosa y todavía no había amanecido del todo, decidí echar un poco más adelante. Desde la otra casa que tiene un muro de hormigón contra el río y en donde también hay un pozo muy bueno. Repetí la misma operación, puse el coco de miel, eché, y al poco, otra picada. Saqué la trucha, pero esta vez no tuve suerte. Mediría unos 17 cm, no daba la medida, así que pal agua, no sin más pena que gloria. Pero no desistí y cogí y volví a echar, en el mismo pozo, un poco más adelante y repitiendo el mismo sistema de siempre.
Increíble, pero al poco otra picada y trucha fuera. Esta sí de medida. Ale pal cesto. Eran las 8 aproximadamente y llevaba 4 truchas. Todo se estaba dando bien así que decidí no cambiar el cebo. Fui al siguiente pozo, un poco río arriba. Volví a echar, y siempre la misma operación, al poco de echar, picada y trucha fuera. Pero no tuve tanta suerte, saqué dos truchas que no daban la medida y no podía volver a echar en ese pozo, así que seguí para arriba.
Siguiente pozo, serían las 8:30, ya había amanecido por completo (sobradamente). No parecía que fuese a hacer muy buen día, de hecho fue que empezó a ponerse la niebla en los picos. Mala señal. Sin embargo parecía que esto no estaba afectando y yo seguí con lo mío. Pero de repente parece que las truchas leyeron mi pensamiento y se pusieron en huelga de hambre. Seguí hacia arriba, tres pozos más. Sentía a las truchas comer, pero no conseguía enganchar ninguna. En el primer pozo no saqué nada. En el segundo una que no daba la medida, y en el tercero, ahí sí, ahí saqué otra de medida, eso si, no sin estar un buen rato en cada pozo haciendo echadas a ver si comían.
Eran las 10, llevaba 5 truchas, la niebla estaba metida del todo, estas parecían que habían parado de comer y el día apuntaba a que llovería. Eché otros 2 pozos río arriba pero nada, ahora ni picadas ni sentir comer. Buen momento para comer el bocadillo. Saqué el pan tierno, que compré en la panadería de Penlés de la que venía, muy buen pan. Comí el bocadillo tranquilamente.
Sobre las 11 decidí volver a intentarlo. Ahora empezaría a pescar a mosca seca a punta vara, que es como más me gusta, aunque como veis no desprecio unas buenas echadas a cebo si la situación lo aconseja. Monté una Blue Wing Olive. Es una mosca que me gusta mucho y en esta época del año me da buenos resultados. Es oscura, pero para ríos abiertos y aguas no muy rápidas va perfectamente.
Retomé la pesca, río arriba, empecé a echar varadas y no tardaron en moverse las truchas. Sin embargo no estaba consiguiendo enganchar ninguna, me daba la sensación que estaban jugando al 'barrigazo'. La verdad es que el día se había puesto feo, niebla en los picos, día oscuro y con cara de llover.
Después de un cacho, conseguí enganchar una. Robada por supuesto, porque la enganché por debajo de la boca. Seguramente la casualidad quiso que al ir la trucha a hundir la mosca y dar yo el pequeño tirón la enganchase. El caso es que la saqué rápidamente para la orilla y observé que daba la medida. Ale, pal cesto también.
Me animé un poco pensando que cambiaría la suerte y volví rápidamente a hacer echadas río arriba. Pero nada más lejos de la realidad, más 'barrigazos' y ni una trucha. Eran las 12 aproximadamente y llevaba 6 truchas, la cosa no se estaba dando mal, pero quería más.
Sobre las 12:30 empezó a llover. En ese momento parece que todo cambió. Llovía bastante, sin embargo no me impedía ver la mosca y poder pescar. Como por arte de magia, al poco, saqué otra trucha, también de medida. Esta si había comido bien. Seguí un poco más río arriba, haciendo todas las echadas que me parecían curiosas. Saqué varias truchas en pequeñas 'chorreras', evidentemente estas no daban la medida. Ahora si estaban comiendo. Muchas picadas y muchas truchas, apenas si alguna se escapó sin haberme hecho la foto con ella previamente, jejeje, es la forma de decir que estaba sacando truchas a buen ritmo, pero mucha trucha pequeña.
Como así fue, sólo era cuestión de tiempo el sacar otra trucha de medida y cerrar el cupo. Cuando llegué a un 'pozuco' bastante guapo, por la mitad del coto aproximadamente, nada más hacer la echada buena del mismo, picada y trucha fuera, de medida. Mi gozo era total. Tenía una 'pingadura' demencial, pues llovía con ganas, pero eran las 13:30 aproximadamente y había capturado el cupo. Ahora ya podía cambiarme de ropa e ir a tomar algo tranquilamente y comer. Como es evidente, me fui con un poco de recelo, pues en esos momentos de euforia, sólo quería seguir pescando, ya que aún me faltaba mucho coto y era temprano. Pero tuve que resignarme y abandonar.
La verdad es que este día fue muy bueno, pero he de decir que el Narcea es mi río favorito (hasta el momento). Me ha dado muchos cupos, tanto en los cotos como fuera de ellos, sino el cupo, 5 o 6 truchas que no están mal. He de decir que nunca me he ido sin truchas de este río, como mínimo un par de ellas siempre me he llevado para la cena, así que lo recomiendo enormemente.









Señores: Eso de que en tiempo real se...
Excelente y muy didáctico.Hacer el fa...
Buenas tardes, Les escribo como co...
todavia debe quedar alguna el caso es...
¿Realmente creen que con esas medidas...